Perspectivas políticas y económicas de la Venezuela de hoy

El pasado 22 de junio el presidente del Instituto, Ramón Guillermo Aveledo y el diputado José Guerra, realizaron el foro “Perspectivas políticas y económicas de la Venezuela de hoy”, organizado por la Cámara de Industriales del Estado Lara, que contó con la participación de 200 personas. Durante el evento disertaron sobre algunos retos y propuestas en el ámbito económico, a propósito del lanzamiento del libro La nueva economía venezolana, ante el colapso del socialismo rentista”. 

El parlamentario expuso las características del sistema socialista puesto en práctica desde hace casi dos décadas. Es en primer lugar uno marcado por la vocación estatista, “un monumento al fracaso”, definió. Ejemplo de esa línea errónea, recordó, puede verse en la mayoría de la empresas expropiadas por el Gobierno hoy en bancarrota. La expropiación no equivale a progreso, enfatizó, porque no se construye nada nuevo ni se generan otras fuentes de empleo.

La destrucción de la base productiva es la segunda característica inmediata del sistema en curso. Venezuela, nombró como ejemplo, pasó de ser exportador de arroz a importador y eso es un ápice de que en 2017 el grueso de lo consumido por la población no está hecho en suelo criollo.

Los recursos que el Ejecutivo aprueba constantemente para emprendimiento, a juicio del diputado, no están ajustados a la talla de los requerimientos para reconstruir una nación: “Si fuera por microcréditos, este país fuese ya desarrollado, porque aquí se dan microcréditos todos los días. Ese no es el problema. Debe haber un modelo económico que haga posible la inversión y la producción para que la gente pueda trabajar sin tanta regulación, si tanto permiso del Estado, para que la gente pueda invertir y prosperar”.

Un tercer aspecto negativo, enumeró el también articulista, es el sistema de control de precios, burocracia que poco ha favorecido. El Estado, explicó, al monopolizar y controlar interrumpe el circuito acostumbrado y funcional de los empresarios y aparece el mercado negro.

La forma como se está manejando el petróleo tampoco es la adecuada, porque según el análisis hecho al sistema socialista, en Venezuela, pese a tener una de las reservas más grandes, se ha reducido la producción. No es posible, dijo, continuar con la “política suicida” de extraer y no invertir. En cambio, se debe establecer una “nueva relación con el petróleo, no ser sus súbditos”.

Examinada la visión socialista del Gobierno desde estos cuatro factores Guerra concluye que el problema no es quién dirige sino el sistema en sí mismo, porque, complementó, no hay honestidad que corrija esa estructura.

El viraje, amplió, debe estar guiado por la equidad, es decir, igualdad de oportunidades para toda la población. También, debe ir marcado por la libertad de elección y el respeto a la ley.

La unificación del control de cambio, en la óptica del parlamentario, es una de las medidas más inmediatas para aplicar. “Primero, hay que hacer un plan económico para quitar la impresión de dinero inorgánico, buscar apoyo internacional, hacer un plan económico de crecimiento, bajar la inflación y liberar el tipo de cambio. Yo puedo asegurar que al liberar el tipo de cambio no va a costar (el dólar) 8.000 bolívares, va a estar en 4.000 mil o 4.500. Ese es valor de un dólar, jamás 8.000, pero tampoco 2.000”.

Aveledo, por su lado, ante la inquietud de alguno de los presentes de que en los próximos días domine la violencia en las calles, defendió la idea de buscar salidas políticas y evitar un panorama “trágico” como una guerra civil.

En marcha está la Asamblea Nacional Constituyente. Al respecto, Aveledo instó: “Los venezolanos tenemos la obligación de desconocer el poder arbitrario y de hacer todo lo que esté a nuestro alcance –los que están investidos de autoridad tienen una posibilidad institucional-, pero los que somos simples ciudadanos hacer todo para restablecer la vigencia de la Constitución, que es la garantía de una normativa que permita resolver nuestras diferencias pacíficamente, ventilar los conflictos de la sociedad de un modo pacífico y democrático”.

 

Con información de El Impulso

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