Política exterior cobra fuerza ante la crisis

El 21 de noviembre, el Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro y la Universidad Católica Andrés Bello realizaron el foro “Balance de la Política Exterior de Venezuela en 2017”, que contó con la participación de Ramón Guillermo Aveledo, presidente del Instituto; Félix Arellano, internacionalista y profesor de la Universidad Central de Venezuela; el diputado, José Gregorio Correa; Oscar Hernández Bernalette, Embajador de carrera y politólogo; el Embajador y coordinador del área internacional del Instituto, Edmundo González Urrutia; y la diputada Marialbert Barrios, quien moderó el evento.

Durante la apertura, Barrios destacó el esfuerzo de los parlamentarios “abocados en acompañar el respaldo de la comunidad internacional al país, no podemos terminar el año sin hacer un balance de la política exterior venezolana, que representa un reto permanente hasta cambiar el modelo político”. Aseguró que actualmente buscan resarcir desde la Asamblea el daño que el Gobierno ha hecho al país.

Por su parte, Aveledo resaltó la importancia de realizar una evaluación constante de la política exterior para “ir adaptándola a la realidad, la coyuntura y los intereses de la nación”. Recordó que el control parlamentario es vital para el buen funcionamiento de la diplomacia. Además, dijo que: “Aunque las funciones del parlamento se han visto perturbadas, desde el Instituto continuaremos con nuestro apoyo a parlamentarios nacionales, regionales y municipales, así como con la gestión de los alcaldes”.

Mientras tanto, Arellano presentó las conclusiones de un estudio en el que se demuestra que Venezuela necesita “una reingeniería en el plano regional y nacional”. Indicó que “los gobiernos autoritarios quieren un entorno favorable para sus arbitrariedades e irregularidades”. Aseguró que el proceso de profundizar en ideas radicales desembocó en la toma de decisiones por parte del Gobierno que implicó el retiro del país de importantes coaliciones internacionales, favoreciendo al autoritarismo.
Agregó que actualmente hay una cantidad de acuerdos comerciales congelados que el país tendrá que retomar para estimular su crecimiento. “Viene trabajo, que evidentemente requiere de un cambio político, hay que crear confianza en el país y generar seguridad jurídica (…) Hay que entrar en una terapia intensiva macroeconómica”.

En tanto, Correa hizo un llamado a considerar las circunstancias de los venezolanos en el exterior, pues un número considerable que no ha podido ejercer su derecho al voto con normalidad. Citó el ejemplo de Miami, donde hay gran cantidad de venezolanos y donde fue cerrado el consulado. “El gobierno no respeta en lo más mínimo la política exterior”, aseguró.

Hernández Bernalette valoró el esfuerzo de los parlamentarios en los últimos años. “Hemos tenido una política exterior más activa producto de la asfixia de las instituciones venezolanas”, dijo. Además, puntualizó que el declive de la diplomacia venezolana comenzó en el año 2016, cuando fue expuesta ante la Organización de Estados Americanos la grave crisis del país. Resaltó el impacto de los acuerdos aprobados por la Asamblea Nacional sobre la urgente ayuda humanitaria y el rechazo a la Asamblea Nacional Constituyente.

Finalmente, González Urrutia concluyó que Venezuela terminará un año con una política exterior improvisada y con firmes rasgos de contradicciones. También resaltó la importancia del control parlamentario y las consecuencias que han tenido que asumir algunos voceros por denunciar la crisis.
Entre otros elementos que contribuyen al deterioro del desempeño diplomático de Venezuela, mencionó la duplicidad de organismos nacionales e internacionales; la paupérrima administración de los consulados; entre otros.

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