Fermín Toro en la historia

Fermín Toro: Diputado de Venezuela

El 24 de enero de 1848 se produce un grave atentado contra la institución del Congreso venezolano. La discusión política abierta y la independencia de poderes que se habían desarrollado desde 1830 dejaron de existir aquel día. La propuesta de enjuiciamiento al presidente José Tadeo Monagas fue enfrentada con la violación del fuero parlamentario y el acoso violento a los diputados. Varios de ellos murieron, así como también ciudadanos que acudieron en defensa del Congreso. Esa noche relatan que cayó sobre Caracas “un pavoroso silencio y la sangre del pueblo, mezclada con la de sus legisladores, humea en el empedrado”.

Al día siguiente el gobierno acudió a la fuerza para convocar el Congreso. Persiguió a los diputados opositores. El Presidente insistió para que el diputado Fermín Toro retornara al Congreso. Con la frase: “Decid al General Monagas que mi cadáver lo llevarán, pero que Fermín Toro no se prostituye”, Fermín Toro trazó una línea divisoria. Se colocó en el lado de la defensa de la civilidad, del predominio de la ley, y en el rechazo al personalismo y a la arbitrariedad.

Fermín Toro consagró gran parte de su vida al parlamento. En 1831, a la edad de 24 años, era Diputado por la Provincia de Margarita. Entre 1842 y 1843 fue Diputado por Caracas. Luego repetiría en 1847 hasta su renuncia por los sucesos de enero de 1848. Ante la desaparición del parlamento libre, es obligado a guardar silencio por una década. En 1858 es electo por el estado Aragua como miembro de la Convención de Valencia, encargada de dotar a Venezuela de una nueva Constitución que superara las secuelas del Monagato. Termina su carrera parlamentaria con su elección como Senador en 1860 nuevamente por el Estado Aragua. También ocupó cargos en el Ejecutivo, como Secretario interino de Interior, Hacienda y Relaciones, y como diplomático y negociador ante los gobiernos de Nueva Granada, España, Gran Bretaña y Francia.

El legado parlamentario de Fermín Toro combinó su afán por la construcción de un Estado en un marco de armonía socio-económica y política. Sus reflexiones sobre la Ley del 10 de abril de 1834 se oponen a la legalización de la usura, pero también claman por relaciones sociales generosas y equitativas. Fermín Toro fue pionero de las modernas leyes sociales y del reconocimiento del valor de la legislación para el progreso. Todo ello dentro de la unidad nacional, decía: “no hay verdadera asociación, ni amor a las instituciones, ni fuerza en los poderes públicos, ni igualdad racional, ni bienestar ni contento en la nación si no subsiste la armonía”.

Fermín Toro representa de manera genuina el ideal del parlamentario, combinando la representación de los ciudadanos con la defensa de la institucionalidad y el progreso a través de la legislación. Referencia ineludible para el presente y el futuro del parlamento venezolano

 

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